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Seamos justos, Dios nos habla de la vida eterna: Presbítero Ricardo V. O

Oaxaca de Juárez, Oax., 19 de Septiembre. – “Dios nos habla de la vida futura, de la vida eterna, Él tiene poder sobre la muerte, es Dios de vivos, no de muertos, es el único dueño de nuestras vidas”, señaló el presbítero Ricardo Vásquez Ojeda, en celebración religiosa desarrollada en la Capilla de la “Natividad del Niño Jesús”, de la Colonia Vasconcelos, con motivo de los 40 días del fallecimiento de su hermano de sangre y de fe, Ramón Vásquez Ojeda.

Acompañado de feligreses de este lugar, así como de la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario, los asistentes pidieron al Señor su bondad para que conceda a su siervo Ramón que, así como se ha dormido en Cristo, también con Él resucite lleno de alegría.

En reflexión a la homilía Vásquez Ojeda enfatizó: “Dios tiene todo el poder y así como se le atribuye al Padre celestial la creación, también Cristo, el Hijo, es creador al igual que el Espíritu Santo. Todos tienen el mismo poder y es por ello que el Evangelio nos narra de tres milagros que llamamos de resurrección, pero la resurrección es algo más para los cristianos que como administradores de nuestro cuerpo entregaremos cuentas a Dios de qué hicimos con nuestra vida.

Él, en su Evangelio nos habla de la vida futura, de la vida eterna por lo que debemos tener una mirada trascendente, más allá de lo palpable y como dice san Pablo: “Si Cristo no hubiera resucitado vana es nuestra fe”.  Y lo mismo podríamos decir si nosotros no creemos en la vida eterna, en la vida futura, vana es nuestra fe. Nuestros hermanos que han dejado este mundo prácticamente no han muerto, es una separación de nuestro cuerpo y nuestra alma espiritual.

El alma espiritual es principio de vida, es el soplo de Dios. Es algo inmortal. Cuando muere una persona deja de vivir en este mundo, pero prácticamente el alma espiritual no muere. Según nuestra fe, si la persona es justa y cumplió la voluntad de Dios vuelve a Dios, pero no si fue mala.

Vásquez Ojeda en la celebración por la salvación de los fieles difuntos agregaba: “Las personas buenas se van al encuentro de Dios, participan en la gloriosa resurrección. La promesa de Dios es que ese mismo cuerpo nos lo va a volver a dar, pero sin las limitaciones que tenemos ahorita, será un cuerpo glorioso con Cristo resucitado.

Todos esperamos la gloriosa resurrección, que nuestro ser alcance la vida eterna, que todos participemos en la gloriosa resurrección al final de nuestra vida. Creamos, en Dios, no todo se termina con la muerte. Tenemos que preocuparnos de alimentar nuestra alma espiritual no sólo a nuestro cuerpo. No descuidemos nuestra alma espiritual. No cometamos pecados mortales.

Jesús nos quiere decir que cuidemos nuestro ser para la resurrección. Todos vamos a dejar este mundo, es algo natural. Que la muerte no sea nuestra desesperación; es normal que suframos y tengamos tristeza, superemos este proceso de nuestros hermanos difuntos porque siguen viviendo en nuestros recuerdos, en nuestro corazón, mente y de manera objetiva, real porque están vivos.

La muerte no es eterna, pedimos con nuestras oraciones que nuestros hermanos que se han adelantado estén vivos, en la gracia de Dios y, nosotros cuando dejemos este mundo, vayamos realmente a descansar en Dios. Nuestro hermano Ramón Vásquez Ojeda sigue viviendo. Dios es eterno Él no tiene principio ni fin y, nosotros, también estamos llamados a vivir eternamente y que esta sea dichosa para cada uno de nosotros”, concluía. (Joel JAVIER)

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